G. F. HÄNDEL, JUDAS MACCABAEUS (HWV 63)

FIESTA DE LAS LUMINARIAS

Oratorio basado en el I Libro de Macabeos, 2-8, y en pasajes de Antigüedades Judías de Flavio Josefo

GEORG FRIEDRICH HÄNDEL

JUDAS MACCABAEUS

(HWV 63)

FIESTA DE LAS LUMINARIAS

Oratorio basado en el I Libro de Macabeos, 2-8, y en pasajes de Antigüedades Judías de Flavio Josefo

 «De Handel aprendimos que el estilo consiste en la fuerza de afirmación.

Si se puede decir algo con un toque incontestable se tiene estilo;

si no es así, se es, en el mejor de los casos, un marchand de plaisir,

 un littérateur decorativo, o un repostero musical,

o un pintor de abanicos con cupidos y cocottes.

Handel tenía esa fuerza… Se puede despreciar lo que se quiera,

pero no se puede contradecir a Handel. »

(George Bernard Shaw, 1913)

En 1746 compone Handel su Oratorio Judas Macabeo, obra que estrena en el Covent Garden el 1 de abril del año siguiente. En un momento de gran convulsión política y militar, elige el compositor un héroe con el que el pueblo inglés pudiera sentir una fuerte identificación, haciendo un paralelo no explícito entre el líder y el duque de Cumberland, a su regreso victorioso de Escocia.

Pero no es menos importante recordar el apoyo recibido por Handel de la comunidad judía de Londres, hecho relacionado con el tema elegido, ya que Judas, el líder de la resistencia hebrea, era también para esta comunidad una figura con la que identificarse.

 

El libreto de Thomas Morell, con quien Handel trabajó con asiduidad, ahonda en el eterno tema de la lucha a la que un pueblo se ve tantas veces forzado en la defensa de su libertad. Las guerras macabeas (ca. 169 a.C) fueron aquellas en las que los israelitas lucharon contra sirios y griegos, quienes les habían invadido y sometido, desacralizando el Templo de Jerusalén, suprimiendo su religión y obligándoles a adorar dioses, tan extraños a su sensibilidad como el mismo Apolo.

El Oratorio gira, pues, en torno al tema de la libertad personal, religiosa y política, y narra el milagro de cómo el pequeño fuego del Templo, custodiado durante la destrucción, sirvió para su reconstrucción y sacralización después de ser profanado.

 

Esta temática, como es habitual en el Maestro de Halle, es abordada con una riqueza desbordante de ideas: el luto por la muerte y la pérdida de la dignidad, la lucha, y la celebración por la recuperación de estos derechos esenciales de todo pueblo.

De este mismo pueblo surgen en la obra dos personajes, la Israelitish Woman (soprano I) y el Israelitish Man (soprano II), figuras que Handel y el libretista crean para abordar los afectos más subjetivos: las reflexiones sobre el horror, la alegría del triunfo, y finalmente, la paz, visión a la que Handel quiere conducirnos.

 

Conforme al texto bíblico, en el personaje de Judas Maccabaeus (tenor), hijo de Matatías y líder elegido para la contienda, confluirán los valores por los que se lucha, en este caso no para conquistar sino para devolver la dignidad al pueblo. Su hermano Simon (bajo) será el sacerdote del Templo que guíe estos pasos, invocando lo considerado siempre inexorable, la ayuda de Dios.

 

Esta obra entronca con uno de los últimos Oratorios de Handel, Theodora, que recuerda la historia de la mártir cristiana perseguida en la Antioquía romana. Hacia el final de su vida pareciera que Handel se acerca a la temática de la defensa de la libertad de conciencia, hallando en la paz y la libertad los temas que inspiran su pluma en sus días postreros.

Oscar Gershensohn

Director artístico Handel Oratorio Society