DESDE LA ARMONÍA, DESDE LA CELESTE ARMONÍA

G. F. HÄNDEL, AN ODE FOR ST.CECILIA´S DAY (HWV 76)

&

Aria Eternal Source of Light Divine (Ode for the Birthday of Queen Anne)

Coro Music, Spread Thy Voice Around (Oratorio Solomon)

DESDE LA ARMONÍA, DESDE LA CELESTE ARMONÍA

G. F. HÄNDEL, AN ODE FOR ST.CECILIA´S DAY (HWV 76)

&

Aria Eternal Source of Light Divine (Ode for the Birthday of Queen Anne)

Coro Music, Spread Thy Voice Around (Oratorio Solomon)

«El 20 de enero de 1742 el Dublin Journal anunció: “Se representará Acis and Galetea,

a la que se añadirá una Oda para el día de Santa Cecilia escrita por Mr. Dryden

y recientemente musicalizada por Mr. Handel, con varios conciertos para órgano y otros instrumentos…

Comenzará a las 7. [N.B.]: Se desea que los Caballeros y las Damas ordenen a sus carrozas y sillas que bajen por Fishamble-street,

lo que evitará en gran medida los inconvenientes que se presentaron la noche anterior,

y puesto que hay una buena y cómoda sala alquilada como anexo a un espacio anterior para los lacayos,

se espera que las damas les ordenarán quedarse allí hasta que se les llame”.»

Christopher Hogwood, Haendel, Alianza Música, 1988

Sorprende por varios motivos este comentario del Dublin Journal. Por un lado, señala el éxito de la Oda a Sta. Cecilia que había escrito Handel tres años atrás. Por otro, el largo de un programa de concierto que contenía esta Oda, la Ópera Acis y Galatea, a lo que se añadieron conciertos para órgano y «otros instrumentos». ¿Cuánto duraría la velada? ¿Sería por las muchas horas de duración que había que organizar dónde dejar los carruajes, sin que los ‘lacayos’ y los caballos llegaran a inquietarse?  Sea como fuere, ¡qué distinto a un concierto de hoy!

 

En 1683 se crea en Londres la Musical Society con el fin de interpretar anualmente una composición en honor a Santa Cecilia, Patrona de la música y de los poetas. Para el día de su festividad, el 22 de noviembre de aquel año, escribe Henry Purcell la primera Oda, Welcome to all the pleasures y en 1692 la famosa Hail! Bright Cecilia

.

Handel, como todo extranjero, siempre procuró conocer e incluso cultivar, las tradiciones musicales de la nación que le recibió. No obstante, su lucha interna no habrá sido pequeña, ya que llegó a Londres como paladín de la ópera italiana, a la que se dedicó con profundo amor.

 

Conocemos cómo sus caminos se van abriendo hacia otros espacios, y de aquellas óperas y cantatas italianas surgieron óperas inglesas, y de algunas mascaradas el futuro y gran oratorio inglés.

 

Conocedor de la tradición, no pudo menos que transitar y así homenajear las formas musicales que Purcell había encumbrado: los Anthems ante todo. Sin duda, las obras que este otro gran maestro escribió para el día de Santa Cecilia influyeron en el compositor de Halle, que ya había experimentado con el tema del «Poder de la Música» en su magnífico Alexander’s Feast de 1736.

 

Esta obra y la Oda que nos ocupa, escrita en 1739 —ambas con libreto de John Dryden—, comparten la visión de la llamada teoría pitagórica de la Armonía de las Esferas y de la música como fuerza central del universo.

 

El poder de la música, que siempre tiene al canto como su fuente ideal, se halla también en la sugestión que ejercen sobre los ‘mortales’ los distintos instrumentos. Recordemos a Orfeo como lo hace Dryden en su bello poema. Los solos de órgano, violoncello o trompeta, que acompañan las voces del coro y de los solistas, nos harán acceder a los mundos ligados a lo heroico, la fuerza de la ternura, y lo sagrado.

 

A esta Oda se añaden en este concierto el aria Eternal Source of Light Divine perteneciente a una Oda dedicada al cumpleaños de la reina Ana, y el coro Music, Spread Thy Voice Around, del tercer acto del Oratorio Solomon, en forma de introducción.

 

Todo el barroco gira en torno al mundo de la teoría clásica de los affetti. El «afecto» —según los pensadores de la Antigüedad— es aquello que mueve, que cambia al sujeto que ve, que escucha…, aquello que convoca a las diversas pasiones.

 

Handel en su Ode for St. Cecilia’s Day nos lleva de viaje por los caminos de las emociones, o sea, de los temperamentos, que solo el «Diapasón» puede despertar, y lo hace a través de la música, sin pedir permiso al cuerpo para llegar al alma.

Oscar Gershensohn

Director Handel Oratorio Society