Handel – purcell, in dialogo  

Odas a las reinas mary Y anne

&

Salmos para el tiempo de navidad

 

HENRY PURCELL (1659-1695):

 

Jubilate Deo, in D major (Z 232)

Ode for the Birthday of Queen Mary: «Come Ye Sons of Art» (Z 323)

 

GEORGE FRIDERIC HANDEL (1685-1759):

 

Ode for the Birthday of Queen Anne (HWV 74)

Foundling Hospital Anthem: «Blessed are they that considereth the poor» (HWV 268)

 

Al llegar a Londres en 1713, Handel hacía su tercera visita a la capital, precedida por las de 1710 y 1712. Sin duda, el alemán buscaba hacerse un lugar como compositor de ópera italiana en la corte inglesa. En aquella visita Handel solía frecuentar la Queen’s Arms Tavern, que con un clavicordio en una amplia habitación servía de lugar de entretenimiento a los músicos de la ciudad. Los contactos y relaciones que allí hizo fueron fundamentales en su biografía, y también en su conocimiento de la música inglesa.

Acostumbrado al trato cortesano ya desde Italia, quiso presentar sus respetos a la reina Anne, y su primera oportunidad sería el servicio de Acción de Gracias por la paz lograda con la firma del Tratado de Utrecht. Para ese solemne acto escribió el Te Deum y Jubilate —sin invitación formal—, tomando como modelo las obras que con esos textos había compuesto Henry Purcell en 1694 para la festividad de Santa Cecilia, y que fueron presentadas ante los reyes William y Mary con un éxito cuyo eco sin duda llegó a Handel.

También tomando a Purcell como referente, escribió Handel su Ode for the Birthday of Queen Anne, que se interpretaría el 6 de febrero de aquel 1713, aunque de ello no quedó constancia. Parece que la reina Anne «no tenía tiempo y estaba remisa a escuchar su propia orquesta»[1].

La Paz de Utrecht queda testimoniada en el estribillo coral de la Oda, «El día que nació Anne se fijó una paz duradera en la tierra», y esto siendo Handel todavía empleado del Elector de la Casa Hannover, ¡que era contrario a dicho Tratado!

Este fue un paso arriesgado que finalmente obtuvo por parte de la reina un acto de reconocimiento y generosidad: otorgó a Handel una pensión de 200 libras anuales de por vida. Handel puso así pied à terre, como dejando entender: «soy alemán, y escribo óperas italianas, pero conozco a Purcell y a toda la tradición inglesa…».

Parte de esta tradición la establecía Purcell con sus seis Odas dedicadas al onomástico de la reina Mary, la última ­—que forma parte de este Programa de Concierto— es de 1694, año en que la reina fallecería a causa de la epidemia de viruela que asoló Londres.

Dice Robert King: «Como siempre, la inspiración de Purcell se desata cuando el texto hace referencia a los instrumentos musicales»[2]. El compositor utiliza en esta Oda, a diferencia de las otras, una orquesta de mayores dimensiones, con la inclusión de trompetas, oboes, fagot, timbal y cómo no, la cuerda al completo.

Tal vez supo Purcell que, como hecho excepcional, el rey acompañaría a la reina por primera vez en esta celebración. Arias como «Sound the Trumpet», «Strike the Viol» o el famoso estribillo «Come, Ye Sons of Art», forman parte ya del paisaje sonoro de la historia del arte.

 

Párrafo aparte merece el Anthem «Blessed are they that considereth the poor and needy» («Bienaventurados los que cuidan del pobre y necesitado») de 1749. De siempre Handel tuvo especial preocupación por la situación de sus músicos y sus familias. Parte de los ingresos de sus Oratorios y Óperas los destinó a ayudar a los niños huérfanos de las familias de sus músicos.

No es de extrañar entonces que el capitán retirado Thomas Coram lo convocara para escribir la música para la inauguración de la Capilla del Hospicio, refugio que mandó edificar para la admisión, manutención y educación de niños abandonados y sin familia.

En su vertiente filantrópica, The Foundling Hospital Anthem comparte génesis con «El Mesías» (1741), e incluye como broche final el célebre Halleluja, que ya se había convertido en todo un símbolo. Actualmente la Fundación Coram continúa su actividad benefactora, y custodia con especial orgullo el teclado del órgano en el cual Handel tocó el día de ese estreno.

 

Cuando el joven Handel llega a Londres por vez primera en 1710, Purcell había fallecido ya hacía 15 años, mucho tiempo por aquel entonces… para todo. Sin embargo, en la música de ambos uno encuentra una suerte de «amistad».

Purcell es la huella que todo compositor inglés ha de transitar. En él se presiente y se adivina a Handel, pero no a la manera del precursor (palabra a la que no soy muy afecto), sino a la de un diálogo en continuidad.

En Handel Purcell vive, late y enciende momentos aquí y allá. A su modo, Purcell hace nacer a un cierto Handel, y este a su vez hace al primero no morir tan pronto como lo hizo.

Los dos se han hecho eternos.

Oscar Gershensohn

Director Handel Oratorio Society

 

[1] Mainwaring, apud Christopher Hogwood, Haendel. Madrid: Alianza Editorial, 1988, p. 62. [2] Robert King, Henry Purcell. Madrid: Alianza Música, 1996, p. 161.